Pedro Alvarez. Los chachos y Anabel
Durante cuatro años la profesora Almendral ha buceado en la Biblioteca Nacional
Opinion de Zamora 12-01-2009
HERMINIO RAMOS PÉREZ. El Instituto de Estudios Zamoranos presentó días atrás la novela "Los Chachos" obra del autor zamorano don Pedro Alvarez. Olvidada y desconocida la obra de este autor, el Instituto concede a la profesora doña Ana Isabel Almendral Oppermam una beca que avala académicamente el profesor de Lengua y Literatura tambiénzamorano don José Fradejas Lebrero.
Durante cuatro años, la profesora Almendral a través de la Biblioteca Nacional, las hemerotecas y recopilando toda clase de citas, recuerdos y prensa consiguió recuperar toda la obra del autor incluyendo el estudio critico literario, trabajo que entregó en el 2005. En "Los Chachos", el autor recuerda su tierra, verdadera constate en la obra de todo zamorano aun perdido en el exilio, que siempre recuerda, evoca y pasea en sus recuerdos por su tierra.
El presidente del Instituto, Pedro García, hizo un resumen apretado de todo el proceso de la beca y del trabajo de la profesora Almendral, anunciando que dentro del año que comenzábamos, el instituto publicaría la segunda novela del conjunto de la recopilación del trabajo de la profesora. Según el presidente el retraso era cuestión de presupuestos. El vicepresidente, Miguel Gamazo, recordó en su intervención, detalles del vocabulario, nombres y topónimos de esa inmensa riqueza que en nuestro mundo rural se conserva como filón desconocido que sin duda espera, como el trabajo de Anabel, la mano ágil y la entrega decidida a trabajos de tal envergadura.
Los dos hijos del autor presentes en el acto de presentación dieron las gracias más con la emoción que con las palabras en un momento en el que recordar a su padre estaba por encima de los protocolos e incluso de las más delicadas formas.
Hemos de agradecer siempre a la profesora Almendral la elección de ese trabajo que recupera para la historia de esta tierra una figura, y con ella y su obra una época entre sombras como conducencia de los acontecimientos históricos que se suceden.
Todos esperamos conocer el conjunto del trabajo de la profesora Almendral y el conocer la obra de este zamorano del exilio de su tierra, cuyo apellido está cargado de los recuerdos más íntimos de muchas generaciones que sobre el pupitre lo grabaron a fuego lento en su memoria y en su corazón. Las tierras límite de la Lampreana y del Pan son ricas en carácteres, en contrastes y en riqueza de valores como consecuencia de ser puerta abierta a toda luz que llega. Estas son ese mirador, además de puerta hacia la Tierra de Campos, lo que alguien llamó Campos de Tierra, que nos une a través de la obra de Pedro Alvarez. Y éste habrá sonreído, sin duda, desde el silencio de la ausencia, al escuchar a alguien de los asistentes que preguntaba por la ausencia de la autora recuperadora del trabajo. Siempre hay olvidos, fallos, indelicadezas. Muchas veces el tiempo y las circunstancias ajenas al programa e incluso al protocolo, nos lleva a caer en estos fallos, que como se ve no pasan desapercibidos para el respetable, que acude para enriquecerse con las aportaciones de los expertos. Sin duda ahí queda, pero fue una nota destacada la ausencia de la autora del trabajo. Esperemos que un día la profesora Almendral nos ofrezca la emoción de seguir el desarrollo de la obra de un paisano que ya está en la historia de las letras de las Tierras del Duero.
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