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Pedro Alvarez
P 16/08/2008
cartas de van y ven
opinion 22-12-2008 calendario |
| Hace tiempo que
todos hemos oído hablar de Pedro Álvarez Gómez. Algunos incluso tuvimos
el privilegio de disfrutar, cuando muy niños, de su bonhomía,
acompañándole en su distracción favorita cuando venía de
vacaciones, la pesca de carpas en el reguero, en el lugar
que conocíamos como el 'POZO VILLA'; allí, metido entre las
espadañas, en la senda creada por el paso de los carros, y con sus
botas de pescar, que se nos antojaban 'ultima generación' y para
nosotros las hubiésemos querido a fin de explorar, aún mejor, lo
que entonces, para los chavales, era una inmensa extensión
de espadaña, que ocupaba todo lo que ahora está plantado de chopos
en el "cinturón verde".
Desde los inicios de la Asociación Cultural
hemos intentado conseguir su obra sin éxito, aunque algunos
hayamos conseguido alguno de sus libros buscando a través de
ferias de libro antiguo, ebay u otros medios.
Cuando conocí la noticia de que se iba a iniciar
la publicación de su obra por el Instituto de Estudios Zamoranos
"Florián de Ocampo", y de que alguien (Ana Isabel
Almendral Opperman, de la Univerdad de Castilla la Mancha)
había estudiado toda su obra, no he dejado de
pensar en la posibilidad de que el pueblo que le vio nacer, ese al
que tanto amó, pudiera cumplir con esa obligación de reconocerle,
igual que se le ha reconocido, en su momento con una placa, como
una de las personas que más hizo por esa difusión de sus orígenes.
Iniciados contactos con la gente que conoció su
obra, con familiares, y otras personas, y tras hacer un
llamamiento en el foro de nuestra página, he descubierto que no
soy el único que ha pensado en ello.
Entiendo que sería suficiente que desde el
Ayuntamiento, Asociación Cultural, Fundación Florian de Ocampo,
otras fundaciones, etc... y la colaboración de todos,
consiguiéramos como mínimo conocer, a través de las personas que
le han estudiado, un poco más de su trayectoria, y dedicar una
mañana a oficializar ese merecido reconocimiento.
Yo pido que, a través de esta página, a través
de los contacto que ofrece (foro, sugerencias, etc..) todo aquel
que tenga ideas la respecto pueda exponerlas, para que en la
próxima festividad de San Pedro podamos sentirnos satisfechos de
haber conseguido este objetivo.
En este enlace se irán colocando todas aquellas
aportaciones que se hagan así como actualizando la información que
de él y su obra tenemos.
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PRESENTACION
LIBRO DE PEDRO ALVAREZ
"LOS CHACHOS"
El día 2 de enero de 2009, será presentado a la sociedad Zamorana, por el
Instituto de Estudios Zamoranos FLORIAN DE OCAMPO, el primer libro que
iniciará la serie de publicaciones que dicha institución va a llevar a
cabo sobre la obra de Pedro Alvarez Gómez.
El lugar de presentación será el salón de Actos de CAJA ESPAÑA, en la
calle San Torcuato, a las 18,15 horas.
Asístirán al acto uno de sus hijos, así como el Presidente y el
Vicepresidente del Instituto.
Si alguno desea asistir, que pida tarjetón de invitación a Feliciano
Fernández |
Noches de paz en guerra
Las navidades de los seminaristas de Zamora durante la contienda
civil
La Opinion 24-12-2008

R. Gamazo
RUFO GAMAZO RICO. En Cataluña al gallo le llegaba su
"San Martín" en Navidad. "Por Navidad mataremos
el gallo", rezaba el dicho gozoso que parecía aludir al
capón criado y cebado para la cena familiar de la Nochebuena.
Pero los reyes tradicionales de la gastronomía navideña
son tres; la lombarda que gracias a su color cardenalicio, presume de
señorío ante la berza humilde; el "bisojo"
besugo al horno y el pavo, con mayúscula. Uno de los setenta y
tres tipos populares por razón del oficio que en "El
vivir humilde" Pedro Alvarez nos pinta y a veces dibuja de su
mano, es una garrida pavera. El novelista zamorano enlaza con el
mejor costumbrismo español: los tipos y aperos que retrataba
son el acta notarial de un vivir humilde y honesto desaparecido. «No
hay, escribe a propósito de la pavera, nadie como Manuela "La
Melita" para echar pavos, con lo delicados que son, no ya de
pequeñines, sino de pavipollos». Manuela los cuidaba
como una madrecita, desde que salían del huevo hasta que
gordos, prietos los muslos, los vendía, vísperas de
Navidad.
Don César Sánchez Llamas, administrador del
Seminario Conciliar, acertaba a cohonestar las dificultades
económicas con las tradiciones culinarias de las fiestas. En
la cena de Nochebuena sustituía con la morada lombarda las
berzas verduscas con bichitos del rutinario cocido cotidiano; alguna
vez oí alabar su buen ojo para elegir los mejores pavos, los
más gordos y sabrosos; nada cuesta imaginar que se los
compraría a "La Melita", la pavera "en la edad
del pavo" biografiada por Pedro Alvarez. Agradecían los
seminaristas los buenos oficios de don César y celebraban las
excelencias del pavo. A pesar de los muchos años transcurridos
recuerdo el homenaje que el sacrificado animal recibía en una
de las noches siguientes a la Navidad: antes de la cena, subía
al púlpito del refectorio Carlitos, un seminarista de tímidos
modales y voz aflautada; con gesto serio, imitaba el guglutear del
pavo y anunciaba; Pavada. Y recitaba una elegía sacada de su
caletre, por las generosas gallináceas degolladas por el
cocinero Julio para nosotros; lógicamente, en el refectorio
del Seminario la elegía sonaba a responso suavizado por el
humor.
No sé cómo se las arreglaba don César
para que no nos faltara el pavo en los años de la Guerra Civil
cuando empezaban a escasear los abastos, y la mayor parte del
Seminario fue destinada a hospital de sangre; los heridos ocupaban
todas las habitaciones y numerosas camas fueron instaladas en los
claustros. Sin embargo y a pesar de verse reducida a la parte baja
del edificio, con el teatro como dormitorio, la vida colegial
transcurrió sin mayores dificultades. Era más bien
escasa la relación entre seminario y hospital; pero recuerdo
que a la Misa del Gallo de 1937 celebrada en la capilla asistieron
algunos médicos y enfermeras con su "jefa" Teresa
Pastor. Por motivos profesionales me tocó como corresponsal
vivir otra Noche de Paz en Sidi Ifni en los días más
comprometidos de la llamada "guerra ignorada". En el casino
de oficiales cenamos fideos, mortadela rebozada, una naranja y
confites. Luego, unos cuantos paisanos del "ejército de
la gabardina" abrigados con el surjan y armados de mosquetón,
salimos de ronda con este santo y seña, sin duda oportuno:
"Belén, Judea. Esta noche es Nochebuena". A veces
las contradicciones no son tan irreconciliables como parecen. Tampoco
la Misa del Gallo se celebró siempre en medio de un ambiente
serio y formal de recogimiento como ahora; hace siglos, en algunas
catedrales y grandes templos el júbilo religioso degeneraba en
juvenil bullicio y en juerga. La Iglesia acertó a poner
remedio y restituir a la celebración del nacimiento del Niño
su verdadero carácter.
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José Fradejas: Hay «exaltación de la lengua» por
parte del zamorano
(0pinion zamora 22-12-2008)
Un
nombre que yacía en el semi-olvido. Los autores desaparecen, a veces, de
la vida de los críticos y de los lectores. Sobre todo, si no se efectúan
re-ediciones de sus obras. Y los títulos sólo son mencionados en algunas
historias -con éste o con otro rótulo- de la literatura. Si, además, el
escritor no hace mucho por difundir sus creaciones? Si, además, la tarea
periodística absorbe tiempo y dedicación? Se habrá dado con la vía que
conduce directamente al silencio.
Sólo algunos paisanos, como José Fradejas Lebrero, catedrático emérito de
Lengua Española de la UNED, tienen en cuenta su producción literaria. El
profesor de Algodre, autor de "Los evangelios apócrifos en la literatura
española" y "Novela corta del siglo XVI", además de la interesante serie
sobre "Geografía Literaria", ha encomiado, en algunos momentos, las
novelas de Pedro Alvarez. Sobre todo, por el manejo del lenguaje. «En los
años cuarenta, en el momento de la renovación de la novela española con la
aparición de "Nada", de Carmen Laforet, y lo primero de Camilo José Cela,
hubo una obra superior a todas: "Nasa"», exponía ayer a este periódico.
«Tiene las características de la España eterna», añadía, «con personajes
populares, que se enraízan en Valle Inclán, en la exaltación de la lengua
de la región y en la observación de los paisajes y de los seres».
El filólogo considera que esa novela constituye «una despensa de
tradiciones y de formas lingüísticas que están perdiéndose». Por eso, así
lo cree, «tiene que estar en manos de todos los muchachos zamoranos».
Porque «es una obra maestra de la literatura española de los años
cuarenta». Como oyen. Como queda escrito. Pero los jóvenes de la tierra no
son, ay, de muchas lecturas.
No está solo Fradejas Lebrero en esa tesis. Otros le acompañan en tal
criterio, como Francisco Yndurain, también catedrático, que es alguien en
eso de letras y gramáticas, estudios y discernimientos.
La hemeroteca del viejo "Correo" guarda colaboraciones de Pedro Alvarez.
Aquellos trabajos aparecieron publicados a finales de la década de los
años treinta. El detenido repaso de la colección, tarea laborioso -se
desconocen fechas y títulos de las colaboraciones-, ofrecería nuevas
perspectivas acerca de la prehistoria literaria del escritor. Esa obra
dispersa aporta, en ocasiones, interesantes creaciones. O nos lleva a la
benevolencia con los materiales iniciáticos.
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Escrituras
(0pinion
zamora 22-12-2008)
La recuperación de la memoria
"Los chachos. La recuperación de la memoria". Así se titula la
novela, en la nueva edición que realiza el Instituto de Estudios Zamoranos
"Florián de Ocampo". Los dibujos de otro olvidado, Teodoro Delgado,
ilustran la obra. El autor concluye así su relato: «Y a casi todos los
chachos, un día la razón se les metió mandona por la boca,
desempedrándosela de dientes de leche, y sus ojos se abrieron al
sufrimiento». Así, en ese tono, escribía. Narraba las peripecias de sus
personajes. Los lectores de ahora dirán si ese estilo continúa siendo
válido... Los chachos. Aquellos muchachos de otro tiempo.
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Sin calle pero con credenciales literarias(0pinion
zamora 22-12-2008)
La novela "Los chachos", de Pedro Alvarez, aparecerá a
principios del próximo mes, rescatada del olvido por el "Florián de
Ocampo"
La calidad
de una obra, literaria o profesional, está muy por encima de la ideología,
sea ésta o aquella, de su autor. Pedro Alvarez, periodista y novelista, no
dispondrá de placa en el callejero de Zamora. Tampoco Carlos Llamas. No lo
quieren algunos grupos políticos del Ayuntamiento. Ignoran, unos y otros,
que está por demostrar en justicia la inclusión de algunos nombres en los
rótulos de las vías públicas. El IEZ subsanará el olvido del autor de
Villalba. Publicará, a principios de 2009, la novela "Los chachos".
JESÚS HERNÁNDEZ.
Como
calcados. Que sí. En eso, aunque tan diferentes, calcadicos. Así sucedió
el pasado martes en la Comisión de Juventud, Educación y Cultura del
Consistorio zamorano. La escritura, periodismo o creación literaria, a la
calle, pero sin nombre. Como antaño: «de los nuestros» o «de los otros».
Todavía excluyentes. Todavía, por lo visto, en ésas.
Pedro Alvarez Gómez nació el 29 de junio de 1909, en la Lampreana, y
contaba pocos años -vivía la primera infancia- cuando una enfermedad
restringió su actividad física. ¿Temprano madrugó la madrugada?, en
palabra hernandiana. Cursó el bachillerato en el colegio "San Lucas",
junto a la arciprestal de San Pedro y San Ildefonso, que dirigía un
sacerdote-pedagogo. En Madrid, estudió la carrera de Derecho. Como decían
por entonces, "con buen provecho". Aprobó una oposición del Ministerio de
Instrucción Pública, y fue destinado a Salamanca: a su Universidad. Sus
iniciales colaboraciones periodísticas, en su etapa de estudiante
universitario, maduraron en una vocación firme: literaria y periodística.
Dirigió tres diarios: "Baleares" (de Palma de Mallorca), "Odiel" (Huelva)
y "Córdoba" (de aquella ciudad andaluza, de 1944 a 1972, momento de su
jubilación voluntaria). Y allí, a la vera de la Mezquita, ahora de fe tan
cristiana, falleció el 26 de mayo de 1983.
"Cada cien ratas, un permiso" (1939). Ese título, aparentemente
tremendista, constituyó su estreno literario. La obra recibió el Premio
Vértice a la mejor novela de guerra. Alvarez Gómez, sin embargo, no fue
combatiente, no fue pegando tiros por ahí. No conoció trincheras, ranchos
y primeras líneas de fuego. Posteriormente, en 1942, apareció su segunda
novela: "Nasa". Si "Los chachos" -publicada como folletón en la revista
"El Español"- es la tercera, "Los colegiales de San Marcos", de 1944,
figura como la cuarta en su breve bibliografía. En cinco años. Ahí acabó
su primera e intensa etapa creativa. Esta tendría continuidad en "Los dos
caminos" (1951), la biografía del guerrillero "Juan Martín, El Empecinado"
(el mismo año) y "El vivir humilde" (1983), donde recreaba los antiguos
oficios, extinguidos o en su agonía. El "Florián de Ocampo" recupera la
obra de Pedro Alvarez, autor bien estudiado por Ana Isabel Almendral,
profesora de la Universidad de Castilla-La Mancha. Algunos tendrán, así,
la posibilidad de su lectura, y de confirmar o desmentir su criterio
previo. Si se descartan anteojeras. Lo primero: la obra. Canonizar o
mandar a los infiernos, sólo por cuestiones ideológicas, tan
carpetovetónico, es signo de pobreza intelectual. Al menos, de escasez de
lecturas. De las que abren ventanas.
La obra de Pedro Alvarez se caracteriza por la utilización de un léxico
feraz, propio de los trabajos y de la vida en el campo, que estaban en el
habla cotidiana y en la memoria de aquellos habitantes que miraban al
cielo y al suelo. Tal lozanía de los términos, algunos, o muchos, ya en
desuso, con los cambios tecnológicos, puede resultar extraña a los
lectores jóvenes y urbanitas, especialistas en vocabularios misérrimos y,
con frecuencia, en descoyuntar palabras y construcciones. Al menos, esa
prosa -para tantos, téngase a mano un diccionario-, hecha de justeza y
naturalidad, porque el pueblo hablaba así, se comunicaba así, con su
vecino, queda registrada. Ya vendrán, mañana, pasado mañana, cuando sea,
los filólogos-entomólogos, y nos harán ver, en un sentido o en otro, lo
que hoy no vislumbramos bien. Cuántos soles, cuántos seranos, cuántos
laboreos. Porque una palabra es (porque refleja) un mundo. Su novelística
recoge, en algún caso, observaciones autobiográficas. Porque nutren de
existencia verdadera. Tal sucede con la evocación del colegio "San Lucas".
El IEZ otorgó una beca de investigación a la profesora Almendral Oppermann,
experta en la producción de Pedro Alvarez, en el año 2001, y realizó un
excelente trabajo. Y ahí, en el estudio que desbroza y desvela, está el
origen de la nueva edición de "Los chachos". El "Florián de Ocampo" optó
por la publicación paulatina de sus obras, dada la capacidad
presupuestaria de la institución cultural. Otros estimaban, por el
contrario, que lo adecuado era la edición de sus obras completas.
La publicación de esa novela, con singular riqueza lingüística, aunque
cánones y estéticas han cambiado mucho desde aquellos cuarenta, pone a la
vista una trama que trae a la memoria aquella literatura picaresca. Un
realismo, en este caso, muy zamorano. O muy cercano. La obra se divide en
XXI recreos (capítulos). Consta, al final, de un apartado que se dedica al
léxico. Un abecedario ofrece entradas -de abalear a zaranda, de aperruñar
a zumbel- de aquellos términos que pueden resultar, hoy, extraños a
algunos oídos. Tan propios, pero tan extraños. La obra, en su nueva
edición, se ilustra con una treintena de dibujos de Teodoro Delgado? Leer
para conocer (al menos, mejor). Para elogiar o para lo otro.
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La calle que el
PSOE quería dedicar a Carlos Llamas se denominará María de Molina
El PP propuso a otro periodista, Pedro
Alvarez, y Adeiza a la reina castellana
17-12-2008
T. SUTIL. Una de las calles del casco
antiguo recibirá el nombre de María de Molina después de que la comisión
de Juventud, Educación y Cultura celebrada ayer desestimara la propuesta
socialista de denominar "Calle del periodista Carlos Llamas" a la vía, en
memoria del periodista zamorano fallecido hace un año. Tampoco fue
aceptada la propuesta del PP de otorgarle el nombre del periodista y
escritor Pedro Alvarez Gómez, sobre cuya figura prepara un trabajo el
Instituto de Estudios Zamoranos con motivo del centenario de su
nacimiento. La alternativa de María de Molina fue propuesta por Adeiza
mientras que las dos opciones de PP y PSOE se reservarán para próximas
denominaciones. La presidenta de la comisión, Pilar de La Higuera, hizo
ayer balance de las propuestas presentadas por su grupo durante el
mandato, «que suman más de diez, todas ellas despreciadas por el equipo de
Gobierno». En el listado, enumeró proyectos paralizados como «la
adecuación de la Escuela Municipal de Música; cubrir las necesidades de la
Biblioteca de San José Obrero; mejorar las iglesias y sus entornos;
impulsar la obra de Baltasar Lobo; y poner en valor la obra de León
Felipe», resumió.
También ayer se celebró el consejo escolar municipal, donde De La Higuera
propuso aumentar la partida anual de 41.000 euros dedicada a obras en
colegios y crear ludotecas en escuelas públicas.
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La Asociación
Cultural edita un calendario para conmemorar el centenario de Pedro
Alvarez
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PUNTO DE MIRA
HERMINIO
RAMOS.
25-10-2008
HERMINIO RAMOS. Los
nuevos medios de comunicación ofrecen tal cantidad de posibilidades al
usuario que desborda a la imaginación más acreditada y crea tal cantidad
de cruces, de llamadas y de interferencias, que aun con la mejor intención
y disposición es muy difícil atender y cumplir muchas veces con las más
elementales normas de respeto y atención.
Si a esto unimos la gran variedad de posibilidades que ofrece y lo
enlazamos con instituciones y servicios de todo tipo, entonces te puedes
encontrar en un momento determinado colgado no sé si por los pies o las
manos de media docena de casos o de compromisos a la vez, lo cual hace si
no imposible sí muy difícil corresponder a tales demandas.
Días pasados me envían una de las cartas que despiertan esa curiosidad
innata en la persona que se ha movido y se mueve entre papeles, con mejor
o peor fortuna y con más o menos acierto, pero dedicándole toda la
atención que siempre me han merecido.
Pues bien, la carta se refiere a la obra de Pedro Alvarez y me enlaza en
la cuestión por mi dedicación a la enseñanza durante toda mi vida activa y
sin duda por alguna relación de alumno a profesor en los años del Claudio
Moyano. Yo conozco parte de la obra de Pedro Alvarez, no toda, y en los
últimos tiempos tengo noticias del trabajo de la doctora Almendral, becada
por el Instituto de Estudios Zamoranos, sobre un trabajo exhaustivo acerca
de la obra de dicho autor.
El remitente, vinculado a la tierra de Pedro Alvarez, reclama con
insistencia la reivindicación del autor a través de su obra, con esa
insistencia y tenacidad que las gentes de todas las tierras del mundo
reivindican y reclaman para las figuras que han destacado y lo hacen con
la sencillez y la sinceridad de quien quiere reivindicar que también en
sus tierras han salido magos de la pluma, artistas inspirados que han
dejado páginas de gloria en las letras y cuyas creaciones han descrito de
manera magistral los tipos, los paisajes y los ambientes donde su creación
se desarrolla. Entiendo y respeto profundamente la inquietud y los
argumentos de este paisano del autor referido, pero además de esto es muy
poco lo que yo puedo hacer. Doctores tiene...
No obstante, agradezco su carta y entiendo sus argumentos. Cada tierra
quiere dar a conocer y promocionarse a través de sus hijos en justo
derecho a ser la tierra donde nacieron y donde recibieron las primeras
caricias del ambiente y las primeras impresiones que despertaron en él la
gloria de las letras que tan amargo y duro suele ser muchas veces el
arranque pero la estela es imborrable.
Estimado remitente, sólo el Instituto de Estudios Zamoranos, depositario
oficial del trabajo de la doctora Almendral, puede dar contestación
definitiva a su interés por la obra de su paisano, obra que por otra parte
marcó una línea de separación entre dos épocas, con inquietudes e incluso
tendencias muy distintas y a veces hasta contrapuestas.
Todos esperamos con verdadera ansiedad que el IEZ, libre de los agobios
que sin duda pesan constantemente sobre sus programas, ofrezca cuanto
antes ese trabajo que descubrirá a muchos zamoranos a un paisano que
además de marcar una época con la sencillez de los grandes maestros, nos
legó una obra que tratada por una experta va a sorprender gratamente a
todos y todos esperamos por tanto con vivo interés su publicación.
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El IEZ recupera
la obra de Pedro Alvarez con la publicación de su novela
El autor zamorano en "Los
chachos" utiliza un léxico rico en expresiones populares, con apuntes
autobiográficos
LAOPINION 16/08/2008
JESÚS HERNÁNDEZ. Recuperamos, por fin, la obra de Pedro Alvarez,
el escritor de Villalba de la Lampreana, en las vísperas del centenario de
su nacimiento (1909-1983), porque el Instituto de Estudios Zamoranos
"Florián de Ocampo" publicará la novela "Los chachos", aparecida en 1942
en distintos números de la revista "El Español", en el último trimestre de
este año. El autor, también, de "Nasa" y "Los colegiales de San Marcos"
-la producción de este escritor ha sido estudiada por la profesora Ana
Isabel Almendral Opperman, de la Universidad de Castilla-La Mancha-,
utiliza un léxico muy rico en vocablos de estas tierras, seguramente
aprendidas en su memoria, y da un carácter fresco a las tramas de sus
obras. En alguna no faltan, asimismo, los apuntes autobiográficos. Así,
evoca el colegio de San Lucas, ubicado en un antiguo palacete del casco
antiguo.
El fabulador zamorano, de breve obra narrativa -el periodismo consume
muchas energías-, escribió sus primeras obras, fundamentalmente, en la
década de los años cuarenta del pasado siglo. En 1951, aparecieron "Los
dos caminos" y una biografía de Juan Martín "El Empecinado". Y sólo poco
antes de morir se decidió a publicar "El vivir humilde", narraciones sobre
los viejos oficios, extinguidos, amortizados. Dirigió tres periódicos:
"Baleares" (de Palma de Mallorca), "Odiel" (Huelva) y "Córdoba". Y en la
ciudad de la Mezquita y de las religiones falleció. Se había estrenado,
literariamente, con "Cada cien ratas, un permiso" (1939), que recibió el
Premio Vértice a la mejor novela de guerra? Era una prosa que tenía en
cuenta las palabras originales del mundo -¿qué es eso de "Medio"- rural,
hechos de precisión, naturalidad y frescura, madurados por los soles y los
siglos, las noches de serano e historias. Un vocablo, sólo uno, y describe
una acción, una tarea, un universo. Por eso es palabra cálida, que no
busca barroquismos ni modernidades. Busca: exactitudes.
La re-edición de "Los chachos" tiene su origen «en una beca a un proyecto
de investigación, que concedió el "Florián de Ocampo", el año 2001, a Ana
Isabel Almendral, auspiciada y avalada por una idea del prestigioso
profesor José Fradejas», quien «considera que esa obra es una de las
mejores novelas publicadas en España en aquella época. A partir de ahí se
otorgó una beca, para poner en orden los materiales y recopilar lo
publicado por Pedro Alvarez», explica Pedro García, presidente del
Instituto de Estudios Zamoranos. Concluido ese trabajo, «teníamos dos
opciones: editar la obra completa, lo que resultaba muy costoso para
nuestra capacidad presupuestaria, o ir publicando año tras año alguna de
sus creaciones». Y, por lo visto, la junta directiva de la institución
cultural eligió la segunda fórmula. «Yo he tenido la fortuna de corregir
las pruebas de imprenta de "Los chachos", y su manejo del léxico y de la
sintaxis resulta excepcional», refiere el archivero e historiador.
Los lectores más jóvenes, o los adultos pero urbanitas, tal vez precisen,
en algunos momentos, del diccionario. Habrán de echar mano del libraco y
ayudarse. A veces, el autor emplea términos ya en desuso -el progreso en
el campo se ha llevado por delante muchas expresiones... y valores-, pero
«con una alta riqueza lingüística».
La directiva de la institución cultural se reunió «para decidir cuál era
la obra primera que debíamos editar. Y, no sé por qué, todos estuvimos de
acuerdo: "Los chachos". Tal vez porque se trata de una de sus novelas
menos conocidas. Pasó más desapercibida». De ahí, por lo visto, la
determinación. La trama evoca escenas de la gran literatura picaresca
española, realismo puro y duro. Presenta, sin embargo, «un marcado
carácter zamorano». García Alvarez muestra, «como presidente del
Instituto», su «ilusión por la recuperación de esta obra. Pedro Alvarez
puede resultar un desconocido para el gran público. No obstante, se trata
de un escritor que maneja un léxico, en muchos casos perdido por lo común
que hablamos en estos días, lleno de matices. Sus descripciones son
maravillosas»? Ahí el castellano se reivindica por sí mismo.
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| PEDRO
ALVAREZ |
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| Nació en Villalba de la Lampreana el 29 de
junio del año 1909.
Licenciado en derecho, escritor y colaborador
literario de varios periódicos. Fue director del diario Baleares de
Palma de Mallorca y Odiel de Huelva.
Nombrado director de Diario Córdoba en 1944 permaneció
en el cargo 29 años, hasta su jubilación en 1973.
Es la persona que más ha contribuido a difundir la
personalidad de las gentes de nuestro pueblo, ya que todo el que ha
leído su obra no duda en reconocer personajes de la localidad en su época.
Además es la persona que más ha contribuido a difundir esta forma de
hablar y expresarnos que siempre nos ha caracterizado a la gente de
Villalba y que siempre se sintió orgulloso de ser de aquí y expresarse
de esa forma que tan peculiar y popular le hizo entre sus
contemporáneos. Cuando alguno tengáis la ocasión de leer alguno de
sus libros, reconoceréis palabras y sobre todo expresiones que os
resultarán muy familiares y que no se utilizan fuera de nuestro
pueblo.
Yo desde aquí os animo a que intentéis encontrar y
leer su obra, y por cierto que nos indiquéis a todos donde las habéis
conseguido. Yo he de reconocer que el libro LOS COLEGIALES DE SAN MARCOS
llegó a mi poder como regalo de un amigo, que mirando en un rastrillo
en Córdoba, se dio cuenta de que había un libro escrito por alguien de
Villalba y tuVo la deferencia de regalármelo. ¡GRACIAS PACO!
Juan Aparicio
hace la siguiente descripción de él:
Padeció Pedro Alvarez
durante su niñez cierta parálisis infantil sobre su carne, que le puso
en el funambulismo de andar encima de dos muletas, aunque no haya
olvidado un viaje a Lourdes y otro a la Virgen de Fátima, en Portugal,
pidiendo lucidez milagrosa para su sino, ya que su paso iba a ser torpe.
Cuando muchacho, en Villalba de la Lampreana, por ese engarabitamiento y
flojedad de sus piernas, le fue imposible recorrer dentro de la Tierra
de Campos zamoranos la redonda de Villalpando, y sólo supo que había
un Cristo visigótico en Villarrín y una estación férrea en
Manganeses, más cerca de Zamora que de Astorga. Son tierras de trigo
piche, de garbanzo y de viña; tierras sin árboles y con mosquitos,
tierras palúdicas y de cigüeña emigrante. Pedro tenía un tío
párroco en la aldea y un abuelo con yuntas de labor y cortejo de mozas
y viudas, festejándole al retornar invicto y dicharachero al pueblo. Se
había pleiteado contra su majeza, y obtuvo el triunfo, como el chamán
todopoderoso de la tribu. Villalba es una supervivencia gentilicia,
donde los nombre de los santos del Añalejo apenas han bautizado las
pasiones, cazurras y paganas.
Una infancia sin enredar con los chavales, con los
mocetes, con los demás críos de su época, hubiera sido una infancia
triste y opaca; aunque Pedro Alvarez se había cobijado bajo el hogar,
bajo la chimenea de la cocina de sus padres y en las hopalandas de su
tío el cura, y allí se contaban los cuentos y se repetía la
hagiografía del Año Cristiano. Espoleada su infancia y domada
religiosamente su pasión, Pedro Alvarez leyó también el Quijote y la
Biblia, mientras que a extramuros de su inquietud se cegaban
bárbaramente gaviluchos, como en una conseja medieval; se moldeaban
toros con el cieno de la laguna pestilente, y crecian Cici, Chufis y la
Baldosa como seres reales y emblemáticos. Pedro carecía de juegos,
pero no de recreación, amontonándosele sobre el alma desde entonces
los personajes más acérrimos de la Lampreana, las palabras más tercas
e idóneas y la naturaleza más irreemplazable de su territorio
natal.
Traspasado por ese ruralismo contemplativo, Pedro fué
un colegial de bachillerato en Zamora, aterido por la humedad neblinosa
del río Duero y por el hambre de los dómines que regentaban la
academia de San Lucas. Se hizo tímido su carácter y trémula su
conversación ante los señoritos provincianos, como luego se
transformó en tartamudez esta nostalgia campesina, habiendo acudido a
Madrid para licenciarse de abogado. Ya sin muletas, que le prestaban
confianza y sostén hasta ese trance, tuvo que desenvolverse por su
cuenta, asustadizo y vital, porque le rebosa la energía como
compensación de sus debilidades subalternas, por la mandíbula
cuadrilonga del rostro, por los ojos poliédricos de su faz aldeana.
¿Para qué hablar de los condiscípulos de Derecho Penal o de Derecho
Administrativo, si con un cacareo, un ladrido o un relincho salvaje le
entendían adecuadamente?. Antes de que el lector conociese los tipos de
Villalba y escuchase su voz paleolítica y su querencia ancestral, ya se
habían reproducido por Madrid todas las articulaciones onomatopéyicas
de una país agrario a la búsqueda de un novelista. Los paladares, cuyo
jugo para el lenguaje es un método de Ahn castellano con quinientos
vocablos, se espantarán frente a la plenitud verbal de "NASA"
de Pedro Alvarez, que está escrita en una lengua telúrica y sin
diccionarios; pero los bigardos que oían a Pedro Alvarez imitando al
gato, al potro o a la gallina le hubieran concedido el premio Nobel
de una literatura expresiva de la Zoología campestre.
La vocación de un novelista español, cuando se
traducía la Constitución socialdemócrata de Weimar, para convertirnos
en trabajadores de todas las clases, era tan problemática, que Pedro
Alvarez no se descubrió hasta que vino la guerra a Salamanca y el
cuartel general del Generalísimo nos trajo tantas cosas. Con la aptitud
para el dibujo y la escultura, se había resignado a ser un pequeño
burócrata, cobrando menos de cincuenta duros al servicio de una oficina
administrativa del Magisterio. Desde Salamanca era fácil el viaje a su
casa de la Lampreana, porque allí le esperaban la borriquita, los
viejos, el sacristán y la única huerta con árboles y regadío, que
era su propia huerta. Acaso este hombre apocado y robusto, se hubiera
retirado prematuramente entre su familia para labrar la heredad y ver
los parajismos de los vencejos en el aire; pero cuando su hurañez y su
campechanía le empujaban a quedarse en la tierra, conjugando el paisaje
con el acento del lunfardo castuo, tuvo una casualidad que le ha dado un
oficio y un desarraigamiento, hasta el punto de que nada le intimida de
cuanto diga el público acerca de sus novelas, y de su idioma
conversacional está pletórico de inflexiones mallorquinas de las islas
Baleares.
Pedro Alvarez, como todos los verdaderos creadores de
criaturas o entes de ficción novelística, se apropia inconscientemente
de lo suyo y lo ajeno y no sabe quién es, como en esta anécdota de la
que fué interlocutor silencioso de Unamuno: Había vuelto don Miguel al
ejercicio del Rectorado de la Universidad de Salamanca y requirió una
especie de secretario o amanuense para que le ayudara en la revisión de
los expedientes depuratorios de los maestros de escuela rural. Fué
elegído Pedro Alvarez, quien permaneció varios meses frente a Unamuno
sin rechistar oste ni moste, mientras don Miguel comentaba en voz alta
alegatos y defensas de los inculpados, los que argüían razones y
pretextos de poca monta, hasta que, repentinamente, don Miguel de
Unamuno vociferó: " ¡Majadero! ¡Solemne majadero!. Para
halagarme este maestrico alega que ha comprendido mi Del sentimiento
trágico de la vida, ¡cuando Del sentimiento trágico de la vida
no lo ha comprendido ni yo!"
OBRAS:
CADA CIEN RATAS UN PERMISO: Premio
"Vértice" a la mejor novela corta de guerra.(1939)
LOS CHACHOS: publicada en "El Español"
(1942)
ANIMAS VIVAS: Publicada en la misma revista.
NASA: Publicada por la Editora Nacional.1942
LOS COLEGIALES DE SAN MARCOS: que dedica a la memoria
de su hermano Jesús, y publicada por Ediciones "La Nava" 1944

LOS DOS CAMINOS en 1951
JUAN MARTIN DIEZ, EL EMPECINADO
(Editora Nacional, 1951)
QUINCE NOCHES EN VELA
(Editorial Cultura Clásica y Moderna, 1959)
ORO ROJO (Editorial
Quevedo, 1964)
EL DOCTOR GUDIÑA (Editorial
Quevedo, 1968)
EL VIVIR HUMILDE :(1983) fue su última publicación y hace una
revisión y reflexión sobre los oficios.
LA AVENTURA DE MI CURACION:
(Sudamericana, August 1996)???
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